Situación cambiaría de Venezuela y su mercado paralelo actual
jueves, 24 de junio de 2010
, Posted by Unknown at 5:11:00 p. m.
Recurriendo a un acto desesperado, el régimen de Chávez habilitó a la Asamblea Nacional de Venezuela para reformar la llamada “Ley Contra IIícitos Cambiarios” a mediados del mes de mayo de 2010.
Dada la malversación de los fondos petroleros y la merma en su producción (bajando de 3 millones de barriles diarios a sólo 2.2), se ha presentado una acelerada devaluación de la relación bolívar/dólar en el mercado paralelo de divisas. Ésta pasó de un poco más de Bs$6/dólar en enero de 2010 a un desbordado Bs$8/dólar en semanas recientes (una devaluación del 33%). Ademas, amenaza con agravar la espiral inflacionaria de costos, ahora a ritmos del 30-35% anual.
Como se recordará, a principios de 2010 Venezuela había generado una atropellada devaluación de su moneda, adoptando un esquema de tasas de cambio múltiples. Ello hizo que la tasa de cambio oficial bolívar-dólar pasara de Bs$2.15 a Bs$2.6, para la canasta básica, y a Bs$4.3, para la canasta petrolera; aunque la del mercado paralelo se hubiese reducido de Bs$7 a Bs$6 por relativa abundancia de divisas entre julio y diciembre de 2009. En 2010, el Banco Central de Venezuela (BCV) optó por colocar bonos y así inyectarle US$540 millones al mercado paralelo, logrando estabilizar su cotización entre Bs$6-7/dólar al corte de marzo de 2010. Pero las necesidades de importación han sido de tal magnitud (dado el colapso de su producción local), que el mercado paralelo se ha deslizado nuevamente hacia los Bs$8/dólar en las últimas semanas.
En vista de lo anterior, la reforma cambiaria aprobada a mediados de mayo de 2010 ha intentado monopolizar el manejo cambiario a través del BCV, encargándolo de: i) regular todas las transacciones cambiarias, incluyendo el acceso al CADIVI; y ii) señalar las instituciones que pueden participar en el mercado paralelo.
Como en la práctica es imposible eliminar el mercado paralelo de divisas, en los últimos días el BCV ha aclarado que lo que se propone es establecer allí un sistema de “bandas cambiarias”. Se especula que dicha “banda” del mercado paralelo estaría entre Bs$5-7/dólar. Para ello, el gobierno de Chávez recurrirá más a amenazar la licencia de los agentes del mercado, que a utilizar las intervenciones cambiarias del BVC en dicho mercado.
¿Qué implicaciones tendrá para nuestras exportaciones el establecimiento de una banda cambiaria de este tipo?
Cabe recordar la composición de la canasta exportadora colombiana. Anif ha estimado que un 14% de ella se tranza a Bs$2.6/dólar, un 16% a Bs$4.3/dólar y el restante 70% a Bs$8/dólar (la tasa del mercado paralelo), ver Informe Semanal No. 1015 de marzo de 2010. Así, la tasa de cambio real ponderada bolívar-dólar (Bs$6.7/dólar) ya ha experimentado una devaluación del 34% frente a la observada (Bs$5/dólar) en 2009.
Lo anterior implica que, al corte de junio de 2010, el índice de la tasa de cambio real bolívar-dólar (ponderada para la canasta colombiana) habrá experimentado una apreciación real del 4% (suponiendo una inflación promedio en Venezuela del 30% anual), ver gráfico 1. Obviamente esta es una mala noticia para los exportadores colombianos, pues no sólo experimentan trabas cuantitativas a su comercio con Venezuela, sino también un encarecimiento relativo de sus productos en dicho mercado.
No obstante, la desbordada inflación venezolana, a ritmos del 30-35% anual, ha venido absorbiendo la apreciación nominal del peso frente al bolívar (en promedio un 31% anual en el período enero y abril) y, con ello, amortiguando dicha pérdida de competitividad de los exportadores colombianos. Tanto así, que el índice de la tasa de cambio real peso-bolívar tan sólo se estará apreciando un 0.5% al corte de junio de 2010. En síntesis, la torpeza económica del gobierno Chávez lo ha llevado a la ilusión de creer que uno puede prohibir los mercados paralelos por decreto. En realidad, serán las leyes económicas de oferta y demanda las que seguirán dominando los mercados venezolanos, incluyendo el de las divisas.
Claramente la espiral de costos inflacionarios ya amenaza la estabilidad económica de Venezuela y, probablemente, sus lecturas anuales del 30-35% ya están subestimando el encarecimiento real de la canasta básica. Cerca del 40% de las exportaciones colombianas estaban destinadas a atender necesidades básicas, incluyendo huevos, carne, leche. Su encarecimiento relativo y las trabas al comercio perjudican a nuestros exportadores, pero sufren mucho más las clases populares y la clase media venezolana. Esta situación podría llegar a desbalancear el controvertido régimen cuasi-dictatorial de Venezuela en un futuro no muy distante.
Robert Albornoz