Luchando por Venezuela: Editorial: La autovaloración en la sociedad actual.
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Editorial: La autovaloración en la sociedad actual.

domingo, 10 de abril de 2011 , Posted by Unknown at 6:34:00 p. m.

         El concepto de autovaloración representa un argumento dentro de la rama del conocimiento del ser humano, que sin lugar a duda no se le ha dado la importancia necesaria, en vista de las repercusiones que la misma conlleva en el desarrollo emocional del ser humano. A su vez, estas repercusiones ya mencionadas, conllevan a otro sin fin de consecuencias en el ser humano, que abarcan muchas de sus áreas en las cuales se desenvuelve, generando así, malestar en su entorno, ya sea, social, familiar, laboral, entre otros.

         El simple hecho de hablar del término de autovaloración representa una dicotomía en sus definiciones. Podemos enmarcar su significado dentro del género del conocimiento humano, desde una óptica científica, así como también como el conocimiento del ser espiritual del hombre; ambas representando orientaciones diferentes. Sin embargo lo que se debe entender de este término es que el mismo busca esa relación implícita entre el cuerpo, la mente y el espíritu, en donde yace el equilibrio del ser humano a un nivel psicológico. A pesar del desconocimiento del área, la autovaloración forma parte integral de la vida del ser humano. Ella determina estados de humor, desarrollo intelectual del ser, interrelaciones con los demás, vida social y tantas otras áreas que es imprescindible darle la valoración necesaria a este concepto y sus aplicaciones.
        
         La autovaloración determine el concepto que tenemos nosotros, de nosotros mismos, de nuestro ser. Como nos  vemos ante el mundo, como nos vemos en nuestro entorno social y cultural y según nuestro punto de vista, si es aceptable o no ese lugar en el que nos encontramos. Sin embargo, este conocimiento debería concebir en fuerzas para mejorar la realidad o aceptar la misma. Este no es el caso. Lamentablemente con este conocimiento muchas personas se fustigan por sentir rechazo del medio en el que desenvuelven, por no cumplir con ciertos parámetros que el entorno socio-cultural donde se encuentra les ha demarcado. Cuando esto ocurre podemos decir que existe una falta de autovaloración, o de pobreza espiritual. Ese entorno socio-cultural rodea tantos factores que hace más ardua la tarea del autoconocimiento. La sociedad actual envuelve modelos de belleza, celeridad en todos los sistemas de información y demás actividades implícitas del hombre cotidiano, y un sinfín de reglas y normas que hacen del ser humano, un ser hasta cierto punto insensible a las realidades de la vida y por ende a las consecuencias de ellas.

          Podemos decir que nacemos con un entorno de reglas religiosas, morales, familiares y sociales que forjan las personas que en un futuro llegaremos a ser. Sin embargo nos hacen internamente dependientes de un entorno que diga cómo se debe comportar, que debo y no debo hacer, que es bueno o que es malo; dejando a un lado la propia valoración de las realidades que un hombre pueda tener, su punto de vista. Por supuesto se dirá que este cerco de normas son los que forman la civilización en la que nos regodeamos actualmente, pero ¿es de verdad el umbral de nuestras capacidades como sociedad? El hombre debe aprender a distinguir desde un plano espiritual, lo correcto e incorrecto. Debe poder decidir su vida y sus acciones en base al autoconocimiento de sí mismo y no solo por lo que su entrono le dicte.

         Si bien estamos es la llamada era del conocimiento, donde más hechos y teorías ya sean religiosos, espirituales y hasta divinos son examinados con la lupa de la ciencia, ello no implica que la era del conocimiento no abarque también la era del autoconocimiento del hombre en sí, en donde conocer su ser, sus emociones, deficiencias, actitudes sean el norte de sus investigaciones y descubrimientos. Ahora bien, si analizamos esta sociedad, nos percatamos que cada vez se realizan más creaciones que agilizan y simplifican la vida, por lo cual el tiempo y trabajo del ser humano debería rendir más. Sin embargo, irónicamente, mientras más avanzados son los inventos de la humanidad para simplificar la vida del hombre, este se encuentra más atareado, ocupado y ajetreado y ha perdido el placer de realizar las pequeñas cosas que le dan sentido a la vida. El simple hecho de escribir en papel con lápiz de carbón, de disfrutar un café colado, de conversar cara a cara con un viejo amigo, son cosas que se han perdido a lo largo de esta civilización avasallada por la tecnología. Nos hemos vuelto una sociedad en la que prevalece lo material sobre lo espiritual. En donde vale más por tus títulos de propiedad y estudios que por quien eres como persona. En donde prevalece tu estatus sobre lo demás. Con esto no se quiere reprochar aquellos que han logrado con gran esfuerzo obtener lo que hoy poseen y que les da una estabilidad en sus vidas. Con esto se quiere enfatizar que más allá de los títulos, está el ser como carta de presentación. Que es tan igual de importante formarse intelectualmente, así como espiritualmente. Además, se quiere plantear que la autovaloración es una herramienta de crecimiento humano que nos permite ser, seres humanos responsablemente interrelaciones socialmente. En donde el problema de un ciudadano, no es su problema, es problema de todos, en donde una persona no se deja llevar por la corrupción, porque sabe que socialmente esto cercena los cimientos de una sociedad y porque como ser humano, como persona emocionalmente estable sabe que esto no conlleva a nada bueno, ni para él ni para su entorno.

        La autovaloración puede llevar seres humanos de, infelices, inseguros y desdichados, a seres humanos éxitos, seguros de sí mismos y felices. El que una sociedad, un presidente, una moda ó un entorno diga cómo debe ser una persona, su comportamiento ó apariencia, esto no implica que esto deba ser así. El poder llegar a la autovaloración implica el poder tomar decisiones bajo la lupa de nuestro propio conocimiento de lo que es correcto. Este camino del autoconocimiento no es sencillo y hasta quizás en alguno casos sea doloroso, sin embargo sus frutos, el conocerse a sí mismo no tiene precio. Quizás este sea el paso siguiente en la trasformación de la sociedad actual. Sin embargo solo lo sabremos si se hace amplio este conocimiento. El hombre debe entender que existen cosas mucho más allá de lo material y banal. Existen un universo de posibilidades y áreas sin explorar dentro del conocimiento del ser humano como tal. El desarrollo de este tópico, nos llevara de una sociedad dependiente, a una sociedad liberadora y auto-suficiente.

Robert Albornoz