"Almuerzos gratuitos"
sábado, 30 de octubre de 2010
, Posted by Unknown at 8:28:00 p. m.
Milton Friedman decía que “no hay almuerzo gratis“, para indicar que no hay política económica gratuita; siempre hay un bolsillo que sangra. Es lógico: a menos que uno nombre ministro de finanzas a un brujo o un alquimista, no hay manera de crear riqueza de la nada; de algún lado tiene que haber alguien producido lo que los políticos esperan tomar para dárselo a otro y así ganar votos. No hay política fiscal y monetaria capaz de “crear” riqueza; solo de redistribuirla.
Por eso, ideologías y oportunismos aparte ¿quién puede sorprenderse que esta filosofía de vida impregne la manera de pensar de un Jorge Giordani, de un Maza Zabala, de un Antonio Casas, de un Matos Azocar, y cuantos han tenido en Venezuela la responsabilidad de construir política fiscal y monetaria?
PDVSA acaba de ofrecer dos nuevas emisiones de bonos, cada una por $3,0 millardos. Estas emisiones tienen como objetivo financiar proyectos de inversión de PDVSA, incluyendo el “desarrollo social e integral del país“. Para mi, esta declaración es tan persuasiva como que Ariel quita las manchas mas difíciles en una lavada, o que Listerine deja tu aliento fresco y con un grato sabor. Pura propaganda.
No veo diferencia entre la noble motivación para esta emisión, y la de las cientos de emisiones anteriores realizadas desde el 1 de enero de 1976, fecha en la cual los venezolanos nos tropezamos con el baúl lleno de morocotas en el jardín de casa, y llamamos aquello “nacionalización del petróleo“, por guardar las apariencias. Emisiones que sirvieron para alimentar presupuestos irresponsablemente inflados, que alegremente los congresos puntofijistas disimulaban con “reconducciones”, y que de 1998 a esta parte, las focas chavistas ni siquiera se toman la molestia de disimular. Presupuestos que hicieron devaluar el bolívar mas de 10.000% desde entonces. Algo así como una violación continuada durante 34 años. Quizás de tanta violación, nos terminó gustando la cosa a los venezolanos, que ya ni protestamos por ello.
Hay razones para gozar con estas violaciones continuadas a la moneda que llevamos en el bolsillo. Ellas terminan beneficiando a alguien en nuestra sociedad. Los primeros son, en este caso, los jerarcas chavistas que engordarán sus cuentas cifradas en algún banco chino. Los segundos, los empresarios que obtendrán divisas preferenciales, claro esta, según su capacidad para sonreírle al gobierno, faltaba mas. Los terceros, la clase media que podrá aspirar a obtener “dólares preferenciales” administrados desde Cadivi darse su vueltita por Disneylandia a ponerse sus orejas de Mickey, a falta de orejas de burro.
Lo que merece atención, sin embargo, no es el destino de esas divisas, sino el fiasco de esa idea según la cual el desarrollo económico se promueve con gasto público alimentado con endeudamiento, devaluación monetaria o apropiación de reservas petroleras, aun con la mejor de las intenciones y los hombres mas honestos a cargo. En otras palabras, el fiasco de creer en el almuerzo gratis de un desarrollo alimentado con riqueza inacabable. Creer que para comer no hay que trabajar.
La política de endeudamiento, devaluación, reducciones forzadas de las tasas de interés, controles de precios y otros subsidios crean una falsa sensación de bonanza, que induce a los empresarios a invertir cuando los recursos sociales ahorrados son insuficiente para ese fin. Sobreviene el colapso tarde o temprano, que es lo que llamamos, “recesión”.
No sólo en Venezuela hay creyentes de almuerzos a-la-cafetín-de-la-UCV, también en Estados Unidos, país cuya seriedad uno presume. Allí, Obama se ha despachado 850 mil millones de dólares para ejecutar un rescate financiero cuyos resultados, medidos en el 10% de desempleo que tercamente agobia ese país, no se otean en el horizonte. Por el contrario, la economía gringa aun no genera proyectos rentables, tiene una devaluación en puertas, y a Wall Street comportándose como si fuera una montaña rusa. Posiblemente en la próxima reunión del FED, el 03 de noviembre, se acuerde bajar aun mas los tipos de interés al punto de hacerlos negativos (desde Junio pasado están en 0%). No les bastará con haber acabado la política fiscal, ahora lo harán también con la monetaria.
Sin embargo, los políticos tienen poco impacto en países dominados por empresas privadas fuertes, y de altísima productividad. Allí, la recesión suele ser mas suave que en otros, pues la producción de bienes y servicios, a pesar de disminuir, no se detiene, y por tanto, tampoco la economía. En cambio, en países como Venezuela, la asfixia de los controles socialistas paralizan el aparato productor (las empresas), hace que sean peores los efectos de creer en almuerzos gratuitos. No es casualidad que Venezuela sea el único país de America Latina que, según la CEPAL, este año “crecerá negativamente” (¿por qué los economistas hablan con estos eufemismos?)
Una política monetaria futura tendrá que asumir la libertad cambiaria absoluta, transacciones con moneda extranjera, 100% convertibilidad, y reducción al máximo de ese eufemismo que llamamos “política fiscal”, que no es mas que una manera sutil de empobrecer los ciudadanos, sacando del bolsillo de los ciudadanos productivos, para fines que nadie esta en posición de comprobar.
Pensar en un camino diferente para Venezuela supone cambiar de raíz los paradigmas de política económica a los que estamos habituados. Es claro que esta no es la motivación del régimen chavista, que de la boca para afuera se proclama “revolucionario”, pero en la práctica tiene al mando de su política económica a un monje ultraconservador, cuyo dictum económico podría reducirse a la frase “Pan para hoy, hambre para mañana“, máxima evolucionada del “como vaya viniendo, vamos viendo” de la ilustre escuela adecopeyana. Paráfrasis del “claro que sí existen los almuerzos gratis, pero te lo demostraré mañana“. Escuelas cuya densidad de pensamiento nos ha llevado a ese fracasado experimento social que solemos llamar “Venezuela”.
Ignacio De Leon