Será un año feliz
sábado, 31 de diciembre de 2011
, Posted by Unknown at 5:18:00 p. m.
Costará mucho, no hay duda. Necesitaremos madurez, entereza, firmeza y contundencia. Requeriremos de altas dosis de principios; y mucha, mucha capacidad para convertir debilidades en fortalezas.
Nos toca, como nunca antes, revertir los efectos de los prejuicios. Tendremos la responsabilidad de evaluar y contrastar para muy pronto tomar una de las decisiones políticas más importantes de nuestra historia contemporánea. Luego, más allá de los resultados; estamos en la obligación de entender que aun cuando alguno reciba más votos que otros, ninguno calzará la categoría de perdedor, pues todos -candidatos y ciudadanos en ejercicio- saldremos fortalecidos y más unidos que nunca.
Pero el avance no termina allí; ni tampoco la lucha.
Antes de que caigan los disfraces del carnaval; estaremos inmersos en otro tipo de compromiso, el que implica convicción; el que implica realismo; el que exige sindéresis y ponderación.
Viviremos en medio de una campaña extenuante; plagada de provocaciones e insultos por un lado y de promesas incumplibles por otro. Pero cuando se ha labrado tanto, cuando el terreno arado comienza a mostrar los brotes de una siembra ciudadana; esas plagas deben ser repelidas con más y más conciencia democrática.
Lo dicho, no será fácil. Nunca nadie dijo que lo sería. Pero será feliz.
Algunos se empeñan, con sus interpretaciones, con sus predicciones y con su desaliento, en insistir que vamos rumbo al caos, a la barbarie más extendida, a la culminación de una obra de destrucción masiva, en cuanto a la moral colectiva, en cuanto a la identidad como democracia creíble y sostenible. Sin embargo, tenemos los elementos para derrumbar esas tesis.
Los riesgos están ahí, nadie los niega. Los miedos están presentes; nadie los oculta. Riesgos y miedo son elementos humanos y cuando seamos capaces de asumirlos, podremos convertirlos en motivo inspirador para romper con todo aquello que hace de la esperanza un riesgo y de salir a la calle una experiencia de miedo.
Serán 366 días de mucha angustia, para qué negarlo. Estarán llenos de incertidumbre; sobre todo por aquello que puedan llegar a ejecutar los cultores de la barbarie, los hacedores de la violencia, los fanáticos de la anarquía. Pero al mismo tiempo, en una simbiosis inexplicable, serán también 366 días de certeza y convicción en las transformaciones necesarias. Serán 366 días para plantar cara y decretar, más allá de las imposiciones, de las cadenas, de las arremetidas, de las provocaciones, de las trampas y de los fraudes; que de una vez por todas, que por fin, que definitivamente, que irrevocablemente... Este 2012 que comienza mañana, será un feliz año.

